Así creo un sitio web profesional: desde la primera idea hasta su publicación
Descubre paso a paso cómo diseño y desarrollo un sitio web profesional para terapeutas y negocios holísticos: desde la reunión inicial por videollamada hasta la programación, uso honesto de IA y entrega lista para funcionar.
Cuando alguien me encarga un sitio web, no empiezo eligiendo colores ni colocando imágenes bonitas. Lo primero es entender qué necesita ese negocio y qué espera conseguir con su presencia en internet.
Porque una cosa es tener un sitio web que se vea bien y otra muy distinta es que funcione como realmente necesitas.
Primero, entender el proyecto
Antes de comenzar, necesito conocer el negocio, sus servicios, a quién se dirige y qué funcionalidades necesita.
Por ejemplo, una terapeuta que ofrece sesiones individuales no necesita lo mismo que otra que se dedica a vender cursos o iniciaciones.
En el primer caso puede ser importante disponer de un sistema de reservas. En el segundo, necesitaremos estudiar cómo gestionar las compras, el acceso del alumnado y la entrega de los contenidos.
Son decisiones que conviene tomar antes de empezar a diseñar, por eso, me reúno con cada cliente por Zoom o Google Meet, dedicándole el tiempo necesario para comprender su proyecto.
Del diseño a un sitio web funcional
Una vez definidos los objetivos, comienzo a trabajar en la estructura: qué secciones tendrá, cómo se organizará la información y qué recorrido seguirá una persona desde que entra hasta que decide contactar o contratar un servicio.
Después llega la parte visual.
Me gusta crear diseños personalizados, adaptados a la identidad de cada negocio. No se trata de añadir elementos porque estén de moda, sino de conseguir que todo tenga sentido y resulte fácil de utilizar.
También tengo en cuenta la experiencia desde el móvil, porque un diseño espectacular en una pantalla grande sirve de poco si después resulta incómodo navegar por él desde un teléfono.
Mucho más que diseño web
Trabajo tanto en la parte visible del sitio web, conocida como frontend, como en la parte que permite que determinadas funcionalidades trabajen por detrás, el backend.
Por ejemplo, una aplicación puede necesitar guardar información, gestionar usuarios, consultar una base de datos o comunicarse con servicios externos.
No todos los proyectos necesitan ese nivel de desarrollo. En ocasiones, un sitio informativo bien construido es suficiente.
La cuestión es elegir la solución adecuada, sin complicar innecesariamente el proyecto.
Me ocupo personalmente de todo el proceso, desde la planificación y el desarrollo hasta la publicación del sitio en su alojamiento web.
Cómo utilizo la inteligencia artificial
Una parte importante de mi forma de trabajar es el uso de herramientas de inteligencia artificial.
Utilizo entornos como Google AI Studio para desarrollar y experimentar con soluciones digitales, además de herramientas como GitHub y Vercel para gestionar código y publicar proyectos.
Pero la IA no decide por sí sola cómo debe ser un sitio web.
Hay que saber qué pedirle, revisar lo que genera, detectar errores, corregirlos y comprobar que el resultado cumple lo que se necesita.
Y no siempre sale todo bien a la primera. A veces una funcionalidad aparentemente sencilla termina dando más guerra de la prevista.
La ventaja es que estas herramientas me permiten explorar soluciones y desarrollar proyectos que van más allá de un sitio web convencional.
Además, siempre que es posible, desarrollo soluciones a medida que no necesitan depender continuamente de servicios de inteligencia artificial de pago. De esta forma, mis clientes pueden disfrutar de las funcionalidades que necesitan sin tener que asumir gastos mensuales innecesarios.
Las pruebas también forman parte del trabajo
Antes de publicar, reviso aspectos como la navegación, los enlaces, los formularios y la visualización en diferentes tamaños de pantalla.
Si el proyecto incluye funciones específicas, también es necesario comprobarlas: no basta con que un botón sea bonito, tiene que hacer exactamente lo que promete.
Otro aspecto importante es evitar que el sitio resulte innecesariamente pesado o complicado para quien lo visita.
Un sitio web que puedas gestionar fácilmente
Hay algo que considero fundamental: el cliente debe entender cómo funciona su sitio web y qué puede gestionar por su cuenta.
No me interesa entregar algo que parezca maravilloso, pero que después se convierta en un problema cada vez que haya que modificar un texto o actualizar un servicio.
Mi forma de entender el desarrollo web
Después de años gestionando mi propia escuela online, sé que un negocio digital tiene necesidades que van mucho más allá del diseño.
Por eso, cuando desarrollo un proyecto, intento verlo también desde el punto de vista de quien tendrá que utilizarlo cada día.
Para mí, un buen sitio web no es el que acumula más efectos visuales ni el que utiliza la tecnología más complicada.
Es el que resuelve las necesidades del negocio, resulta cómodo para sus visitantes y está preparado para cumplir su función.
Y esa es la idea con la que trabajo en Florece con Anna.
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